Minimiza datos personales, usa entornos aprobados y define bases legales claras antes de procesar. Evita introducir información sensible en herramientas públicas. Aplica evaluaciones de impacto, acuerdos de encargo, retención limitada y anonimización. Informa a las personas, respeta derechos y registra decisiones para demostrar cumplimiento ante auditorías internas o regulatorias.
Comprende licencias, límites de cita y riesgos de plagio. Verifica la procedencia de materiales de entrenamiento declarados por proveedores y evita replicar estilos protegidos cuando pueda confundirse origen o atribución. Implementa revisiones editoriales, fuentes canónicas y trazabilidad, cuidando transferencias de derechos en contratos y políticas internas aplicables.
Clasifica información sensible, usa puertas de seguridad y políticas de devolución segura. Prohíbe ingresar datos estratégicos en modelos sin garantías contractuales y técnicas equivalentes al resto de tus sistemas. Capacita sobre ingeniería social, ataques de inyección y canales seguros. Un descuido puede costar ventaja competitiva, clientes y sanciones.